Lo que he aprendido sobre arbitrar juegos de rol (6)

Cuando hablo de ti en los ejemplos a continuación, en realidad hablo de mi. Estoy hablando conmigo mismo, en realidad, y de las partidas que arbitro. Así es como funciona un blog. Lo que sirve para mi no tiene por qué servir para ti. Lo mismo hasta estropeas tu partida por hacerme caso.

Esta entrada me va a hacer un montón de amigos.

Cada uno es responsable de sus propios orgasmos

Esta es una idea que viene de haber leído este excelente artículo.

Hay un consejo muy común en los capítulos de cómo arbitrar una buena partida en muchos juegos de rol. Viene a ser algo así como:

Tienes que asegurarte de que cada jugador tenga un momento estelar, donde su PJ se pueda lucir y usar sus habilidades. Si no lo haces así, estás diseñando mal tu aventura y eres un mal árbitro.

Eso podría ser verdad si tus jugadores tuvieran 8 años, o la edad mental equivalente. Generalmente, sin embargo, esto no será verdad.

En sexología una cosa que se le dice a los pacientes – y en realidad en cualquier rama de la Psicología – es que cada uno es responsable de su propio placer, o de su propia felicidad. Y si tú no buscas cómo conseguirlo, nadie lo hará por ti. En el rol esto es absolutamente cierto.

Cuando un jugador se queja de que su PJ no tiene nada que hacer, es porque no se ha dado cuenta de que, en una buena partida, él tiene toda la libertad de acción del mundo. Y con esa libertad viene la responsabilidad de ejercerla para su diversión y la del grupo. O lo que es lo mismo: tu labor como árbitro es enseñar a los jugadores que ellos pueden hacerse el PJ que quieran, dentro de las limitaciones de la campaña y el sistema, pero que son ellos los que deben buscar o crear las ocasiones para su lucimiento.

Esto no quiere decir que tú no puedas ayudar. Para empezar, puedes dejar de decirles que no y permitirles poner en práctica sus ideas. Puedes, por supuesto, diseñar un encuentro o una situación pensando que una habilidad de un PJ podría venir bien. Pero no tienes la obligación de, como dice Noisms, pasar la partida arrodillado bajo la mesa dándole su orgasmo a cada jugador.

Arbitrar partidas ya es suficiente trabajo. Claro, si tu preparación de la partida es escribir de antemano una historia en la que cada PJ jugará un papel predeterminado y todo está cuidadosamente previsto, entonces sí, claro, cada uno tendrá una ocasión de lucirse. Y se aburrirá cuando no le toque, pero lo habrás hecho bien, ¿no?

¡Ejemplo!

En mi partida de 7º Mar tengo 7 jugadores y sus PJ, cada uno con un trasfondo, una historia y sus propios problemas. Sus PJ son buenos amigos, así que cada sesión o pocas sesiones se dedican a tratar de resolver el problema de uno de ellos. Pero eso no quiere decir que el PJ cuyo problema está en el foco sea el protagonista de la sesión, o que yo diseñe los retos pensando en las habilidades de unos u otros.

Ahora mismo los PJ están en Vodacce, tratando de prevenir una amenaza contra la familia Lucani, la familia de una de las PJ (una Bruja del Destino). No sabían muy bien qué es lo que pasaba, pero la Bruja había previsto en una visión que el 19 de Septimus su familia se hundiría (vio la isla de su familia hundirse en el mar, si esto es o no una metáfora está por ver). Así que se fueron para allá para advertir a los Lucani de la amenaza y tratar de evitarla.

Es necesario notar que este PJ está en busca y captura por los Lucani porque se escapó de casa para evitar un matrimonio de conveniencia – lo que es un delito gravísimo que se pena con la hoguera -, se ha unido a una tripulación pirata y ha aprendido a leer y escribir. O sea, que su familia probablemente no la va a recibir con flores. Pero ella es una heroína y va a salvar a su familia igual. Bien hecho, cielo 🙂

El caso es que yo no preparé una secuencia de escenas que dieran a cada PJ la oportunidad de lucirse. No me dediqué a diseñar encuentros sociales para que el PJ seductor de Dani pudiera sonsacar información, o un sitio donde la ladronzuela de Gío tuviera que colarse, o un encuentro de combate para que los dos espadachines del grupo se lucieran.

Yo diseñé la conspiración – quién está implicado, qué recursos tienen, cuál es su plan -, y una serie de pistas que los jugadores pueden encontrar, o no, según lo que hagan. Y un calendario del plan de los malos, de modo que el tiempo va corriendo. Los jugadores hacen lo que quieren con eso, lo cual ha dado lugar a épicos triunfos y terribles desastres: mis chicos a veces ganan con toda la barba, y a veces pierden.

En la última sesión, todos encontraron algo que hacer, y lo buscaron ellos: Rebe, que acababa de estrenar PJ tras retirar al anterior (que se casa con su amor perdido y vivirá una vida feliz y con perdices), no necesitó que yo creara una situación para lucirse. Ella fue la que dijo, “Oye, tengo Bajos Fondos y llevo unas semanas en esta ciudad, ¿puedo conocer a alguien que nos ayude a sacar de la ciudad discretamente a este tipo en barco?” Y por supuesto que podía, y tiró (y falló, pero eso es otra historia). Y cuando los PJ decidieron tratar de entrar en el despacho del gobernador para husmear una carta que podía ser importante, decidieron que lo haría la pequeña ladronzuela Fang con ayuda de la hechicera Porté para escapar, igual que podían haber usado a los PJ con altas habilidades sociales para fingir que eran invitados del gobernador, o que la Bruja del Destino intimidara a los guardias para que les dejaran pasar, o lo que se les hubiera ocurrido.

Al final tuvimos una escena con una niña de 13 años correteando por un despacho tratando de matar a una araña muy gorda sin hacer ruido, y teleportándose fuera del despacho justo antes de que los guardias entraran porque sacaron la tirada de Caminar en el último segundo, y moló un millón. Igual que podía haber sido otra cosa.

El caso: tengo un grupo de 7 jugadores, cada uno con unas habilidades diversas, y con PJ con diversas fichas. Y no me dedico – ni me dedicaré – a prepararles cosas que hacer para que se “luzcan.” De eso se encargan ellos. Arbitrar ya es bastante curro. No te añadas más trabajo, y emplea ese tiempo en educar a tus jugadores parea que creen la diversión ellos.

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2 comentarios en “Lo que he aprendido sobre arbitrar juegos de rol (6)

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