30 días, 30 entradas (4)

4. ¿Cuál es tu máster / narrador favorito?

Bueno, esta es sencilla, si bien es un empate porque son dos.

El primero es mi primo L.A., que es el que me enseñó a jugar al rol. En esto puede haber un trozo de nostalgia, claro, que a fin de cuentas hablamos de hace casi 30 años y la primera partida marca mucho. Sin embargo, L.A. tenía una serie de cualidades que le hacen, para mi, un árbitro sobresaliente.

En primer lugar, tenía entusiasmo. Este no había venido a jugar, sino a fliparse a tope. Y lo transmitía. Jugamos durante años a D&D/AD&D con él, siempre en su mundo, que desarrollamos partida a partida y nunca dejó de transmitir entusiasmo por ello. Nunca se cansaba de añadir detalles, personajes, costumbres, hasta que aquello estaba vivo.

Relacionado con ello, tenía un enorme sentido de la consistencia y el reciclaje. Tomaba notas meticulosas de lo ocurrido y lo reutilizaba sin piedad de modo que acabamos teniendo la sensación de que aquello era más real, porque podíamos aprender cómo funcionaba todo. Las cosas estaban siempre en el mismo lugar, los PNJ no cambiaban de una sesión a otra, y cuando volvías a un sitio, todo era más familiar.

Además, era preciosista en las descripciones. Sabía hacer que una habitación cobrase vida, que olieses el azufre en el aliento del dragón, al sensación de maravilla al descubrir una ciudad perdida, y eso que encontramos unas cuantas. Era fácil meterse en la situación, y verlo todo con los ojos de tu PJ, porque era fácil con su forma de describir.

Por último, me enseñó una cosa que luego olvidé con el tiempo y la reaprendí: sabía hacer que los PJ estuvieran en el centro de todo. Lo primero que me dijo para venderme la idea de jugar fue que, verdaderamente, podías hacer lo que quisieras en un juego de rol. Nunca nos llevó por la fuerza a un sitio. Nunca nos hizo seguir una trama. Ninguno de sus personajes era intocable, ni había nadie que estuviera exento de las mismas reglas que nosotros. El mundo era nuestro para viajar y explorar. Y eso hicimos.

Así que gracias por todo, L.A. La vida te llevó muy lejos y perdimos el contacto, pero te debo una enorme, gigantesca, por todo ello. espero poder pagártela un día.

El otro gran gran árbitro que me topé fue mi compadre Jacky. Jacky es un tío enorme, que vino a Granada desde Motril para estudiar en la universidad. Por casualidad, se buscó un piso de estudiante al lado de la casa de mis padres, de modo que durante los 5-6 años que estuvo en Granada nos vimos mucho, jugamos mucho juntos y (para variar) tuve la ocasión de jugar muchísimo porque, como yo, Jacky es un árbitro vocacional.

¿Lo mejor de Jacky?

Primero, jugaba para el largo plazo. Aunque algunas de sus campañas no fructificaron y no duraron más allá de unas pocas sesiones, en general, si jugabas con Jacky, jugabas para largo, y eso es genial. Su campaña de Shadowrun, su campaña de Hombre Lobo, todas ellas duraron el tiempo necesario para que el mundo y los PJ se desarrollaran y cogieran realidad.

En segundo lugar, se lo pasaba todo lo del canon por el forro de los cojones. Si algo aprendí de Jacky es que el canon está para reírse de él y usarlo si te rota y si no, pues al peo. Los mundos de Jacky eran suyos, y nuestros, y uno podía correr por ahí sabiendo que siempre habría sorpresas.

Lo tercero, no tenía miedo del humor. Jacky era famoso porque, de vez en cuando, salía un PNJ absolutamente caricaturesco y ridículo sin otro fin que el de echar unas risas. Y así con todo. Daba igual el juego que fuera, Jacky no olvidaba que el jugar a cosas projundas y oscuras y maduras no estaba reñido con unas risas de algo bobochorra, como aquella vez jugando a Shadowrun, que le tuve que pedir permiso a una puta colina para poder subir a su lomo a espiar a los malos, y el chamán de Jacky diciéndome que tenía que empatizar con la colina, que cómo me sentiría yo con gente subida en el lomo. Aún me río acordándome de ello.

Además, sin conocerme de nada, me dejó que mi primer PJ en Shadowrun fuera un rockero inspirado a partes iguales por Freddy Mercury (de quien era bisnieto, de hecho) y Ford Fairlane. Vamos, no se puede petar más.

Sé que anda por ahí porque tenemos conocidos comunes en Facebook y tal, y cuando bajo a Granada Motril me pilla demasiado a trasmano. Pero Jacky es otro tío cuya amistad atesoro, y cuyas lecciones como árbitro se me han quedado. Fue el tipo que más partidas me dirigió, y en muchos aspectos el mejor de todos. Espero que siga dirigiendo partidas y petándolo a saco.

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