De los peligros de la imaginación

Llevaba mucho tiempo sin escribir por aquí, y apartado de Google+, por diversas razones de índole personal, la más importante de las cuales lleva pañales y chupete, y el resto de las cuales son mucho menos divertidas. Ya, bueno, excusas. Tampoco he frecuentado como solía foros de juegos de rol, y las cosas que he escrito y jugado no he tenido tiempo (o quizá ganas, el tiempo se hace), para ponerlas en público. De modo que no estaba para nada al tanto de los últimos dramas y controversias del mundo rolero. Pero ayer, en la página de Facebook del Fanzine Rolero, me enteré de una controversia y leí una serie de argumentos que me dejaron picueto.

Resulta que Morgan Blackhand ha escrito un artículo (1) en el que consigue de manera maravillosa la completa hibridación de churras y merinas, dando por un lado una opinión que suscribo al 100% sobre un problema real y relevante, y por otro lado embarcarse en un delirio más propio de gente con sotana, políticos ultraconservadores o periodistas buscando clicks para sus enlaces.

Por un lado, Morgan describe varios casos de acoso sexual en el entorno de la editorial Paizo. Esto es muy grave. El acoso de cualquier tipo es un problema deleznable, que debe ser denunciado y perseguido, y sus víctimas recibir el máximo apoyo, sin peros ni historias. Ninguna persona debería ser acosada en modo alguno, ni hay justificación para ello nunca. En eso no hay más que añadir y me encuentro de acuerdo con el autor.

Pero a continuación Morgan empieza con que hay un problema dado que, según parece Paizo no regula el contenido que publica, y por ello le preocupaba que se publicaran cosas como un monstruo llamado Folca. La descripción del bicho, tomada del blog de Morgan, está justo aquí. Contemplad el horror.

folca

Un bicho. Sin más.

Dado que Morgan advierte varias veces que no admitirá debate alguno en esa entrada (como por otra parte es su derecho), lo citaré aquí para poder contraponer mi opinión a la suya. No es que tenga nada a favor ni en contra de esta persona – a la que no conozco – pero la formulación de esa opinión me parece lo bastante errónea para requerir una respuesta por mi parte. Y quiero asegurarme de responder a lo que dice, y no otra cosa.

Folca es un demonio que se había mencionado en algunos suplementos, pero que ha hecho su aparición en el Book of the Damned Vol. 3. Folca era un guiño, un demonio salido de una sesión de brainstorming como homenaje a Pennywise, el payaso de It, de Stephen King. Y como tal, desde un principio se optó porque Folca abusara de niños. No solo eso, sino que se incorporó un elemento mecánico (en forma de modificador) por hacerlo.

Primera piedra. ¿Y qué si tiene un modificador mecánico? ¿Qué tiene eso de particular? ¿Por qué es un problema? Es un bono a las tiradas de Carisma, probablemente relacionadas con intimidar a una de sus víctimas. ¿Y?

Ahorraros los discursos de malote de la clase que juega a Mundo de Tinieblas. Todos somos adultos y esto es ficción y todo lo que queráis pero estamos hablando de que la editorial más grande de juegos de rol del mundo tiene una mecánica de una criatura que abusa de niños. Oh, cierto, se curan en saludo con la advertencia de “material adulto” y con decir que solo puede usarse si el árbitro y los jugadores están de acuerdo, pero eso es tirar la piedra y esconder la mano.

¿Qué piedra y qué mano? Es un bicho imaginario que hace cosas imaginarias a gente imaginaria, que aparece en un producto correctamente etiquetado como de uso adulto. El rol, como hobby, se basa en imaginar a gente que no existe haciendo cosas imaginarias a otra gente imaginaria. Si aceptamos el argumento de Morgan, todo el rol está mal por definición, todo ello es peligroso, porque se retratan monstruos que hacen cosas horribles a gente o, peor aún, gente haciendo cosas horribles a gente. 

“Es que abusa de niños”. ¿Qué mierda es esa? ¿Y si destripa adultos no pasa nada? Claro que no pasa nada, ni esos niños, ni esos adultos, ni esos monstruos existen. Ni el escribir acerca de ello implica que a ti te parezca bien lo que hacen. ¿O es que por escribir un manual de Vampiro se supone que tú apoyas el vampirismo? ¿A este nivel hemos llegado? Imagino que para Morgan y los que comparten su opinión, el ajedrez y el parchís promueven el canibalismo, porque las fichas se comen unas a otras. Y el ajedrez además con racismo, porque es blancos contra negros.

Esto no tiene nada que ver con ser un “malote”, lo cual por otra parte es un argumento de mierda. Hay mucha gente a la que le gusta el gore, el cine y los videojuegos violentos, y no son unos “malotes”, son gente perfectamente sana y normal, que llevan vidas sanas y normales, sin que su afición por el cine gore les convierta en psicópatas o similares. ¿Cuál es el problema para Morgan? ¿Cree que si la gente lee acerca de ese ser o lo usa en su partida, van a desarrollar un gusto por la pederastia? ¿Cree que el abuso sexual a niños les empezará a parecer bien? ¿No se da cuenta de que está repitiendo una versión nueva de la carajada esa (que sabemos que es falsa) de que los videojuegos hacen a la gente violenta?

La indignación sobre el tema ha ido aumentando, como es lógico. Hasta hay un hilo en los foros de Paizo. Erik Mona de Paizo ha admitido que lamentaba que hubiera ocurrido. James Jacobs, jefe de la línea en la que se publicó, ha admitido su error de juicio, Por su parte Todd Stewart, autor de Book of the Damned Vol. 3, aclara que el texto en cuestión fue encargado por Paizo tal y como está escrito. Así que Jacobs, como editor de la línea, no puede lavarse las manos. Tanto Mona como Jacobs han hablado solo a título personal. La editorial sigue sin dar respuesta oficial a la polémica.

Si esta clase de conversaciones os pillan desprevenidos, mejor que os preparéis. Esto no ha hecho más que empezar. El mundillo de los juegos está lleno de mierda sin limpiar. Ya va siendo hora de pedir explicaciones y exigir responsabilidades a los responsables.

CUIDAO QUE HAY UN HILO EN EL FORO DE PAIZO. Lo que la editorial tenía que hacer es mandarte a donde picó el pollo, la verdad, por decir tanta tontería.

Ante esto puede pasar, como me pasó a mí en Fanzine Rolero, que alguno de estos Guardianes de la Moral Fantástica y Defensores de los Niños Imaginarios asuma que, dado que preocuparse por un monstruo en un suplemento me parece una chorrada, también me parece una chorrada el tema del abuso real a personas reales. Lo cual es una vez más una muestra de pensamiento falaz y de no saber distinguir. Concretamente me acusaron de:

Seguro que tú eres de los que creen que existe una dictadura de lo políticamente correcto.

No. En absoluto. Creo que el acoso es deleznable, porque es un acto real que implica a personas reales, y el sufrimiento que causa es real, así como es real el hecho de que a menudo se intenta ocultar o no se atiende a las víctimas como se debe. Es abominable y no se debe consentir ni encubrir.

Los seres imaginarios que hacen cosas imaginarias no me preocupan. Según esa lógica ilógica, los juegos de rol deberían estar prohibidos como concepto. Que un jugador de rol llore sobre los peligros de cosas que no existen me parece para tirarse por una ventana.

Por cierto, tengo una hija de 5 años y otra de año y medio. Quiero a ambas más que a mi vida, y haría cualquier cosa para protegerlas de cualquier abuso, así como a cualquier persona que conozca en tal situación. Mi hija de 5 años ha jugado algunas partidas de rol a Príncipe Valiente con uno de sus amiguitos, arbitradas por mí, en la que sus personajes se han enfrentado con sajones, vikingos, un dragón (un cocodrilo gigante), un campesino grande y tonto que se disfrazaba de troll para aterrorizar a los aldeanos, y la bruja Morgana. Mi hija lleva una mujer arquera, y se ha hartado de salpicarles flechas en el ojo a los enemigos del Rey Arturo, y su amigo Juliá es conocido como Sir Julian de la Maza porque usa en combate la maza que arrebató al falso troll, con demoledor efecto. Supongo que de acuerdo con estos iluminados, las inocentes aventuras de estos críos son una entrada a un mundo de violencia y psicopatía, porque por lo que parece nadie sabe distinguir entre realidad y fantasía.

El acoso en el mundo real me preocupa. Los bichos imaginarios me la sudan, que es lo propio de adultos sanos. Si no sabes distinguir entre realidad y ficción, en vez de moralizar deberías evitar salir de tu casa sin un casco de seguridad adecuado, porque el mundo es un sitio muy complejo para ti.

ENLACES

  1. “Opinión: Paizo, el acoso sexual y la toxicidad en el mundo de los juegos”, por Morgan Blackhand.

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